EN DIVER SENIOR

Desplazarse en busca de rincones remotos ya no es cosa de jovenzuelos intrépidos. Hoy en día, la aventura corre a cargo de los mayores, dispuestos a devorar el mundo pese a no tener precisamente veinte años. Estos trotamundos de la tercera edad son los nuevos reyes del turismo. Atención porque el mercado se rinde ahora a sus preferencias.

Según los médicos, descubrir nuevos horizontes es una buena receta para mantener la mente en forma. Por eso viajar en ese punto de inflexión de la vida en el que las obligaciones se reducen y en el horizonte se perfila un desconcertante tiempo libre es una óptima manera de afrontar la jubilación. Para muchos, incluso, un remedio eficaz para superar el vacío, mucho más gratificante que el cuidado de los nietos, actividad a la que se le atribuye, muchas veces erróneamente, un papel de tabla de salvación. 

Mayor esperanza de vida

Más allá de sus razones saludables, ¿por qué es ahora cuando se produce este hecho? ¿A qué se debe este cambio tan significativo? Pues a diferentes factores sociales entre los que hay uno que juega un papel fundamental: el aumento de la esperanza de vida. Ahora se llega a la edad madura con un estado vital infinitamente mejor que hace unas décadas. La mejora de la asistencia sanitaria y los avances en la medicina han propiciado que los ancianos de hoy en día disten mucho de parecerse a los de generaciones atrás. Lo que antes era considerado vejez hoy es una total plenitud.